jueves, 15 de diciembre de 2016

Cómo actuar frente a las hemorragias más comunes con las técnicas de Primeros Auxilios


  • Los primeros auxilios ayudan a saber qué elementos utilizar y cómo detener una hemorragia.
  • También ayudan a saber cómo proceder frente a hemorragias visibles o heridas en la cara.

Estar frente a situaciones de emergencia por accidentes con lesiones sangrantes, aunque sean las más comunes, es un gran desafío. Por lo general, las personas no saben cómo actuar frente a estas situaciones con heridas que sangran ¿Qué hacer? ¿Qué conocimientos debe tener para poder actuar correctamente?
¿Cómo proceder si se está frente a una persona que se ha lastimado con un elemento punzante,  sufre una hemorragia visible en alguna parte del cuerpo o son víctimas de un traumatismo?
Lo primero que recomienda el Dr. Silvio Aguilera (MN 52003), Emergentólogo y Director Médico de vittal, empresa de urgencias y emergencias médicas extra hospitalaria es “utilizar siempre guantes y, de ser posible, protección ocular” y llamar inmediatamente al servicio de emergencia. Además agrega: “Los primeros auxilios sonuna serie de técnicas y procedimientos que se deben tener en cuenta en situaciones de emergencia o cuando una persona enferma o lesionada precisa ayuda”.
Y continúa: “La pérdida de sangre indica que hubo una ruptura de uno o varios vasos sanguíneos. Si la lesión es pequeña, se puede controlar la hemorragia fácilmente. Si en cambio el flujo sanguíneo es mayor, es vital actuar con rapidez. En todos los casos, es importante mantener la calma y ejercer presión para detener la hemorragia”.

Cómo enfrentar heridas sangrantes
¿Cómo se detiene una hemorragia?
Lo primero que se debe hacer es verificar la existencia de un botiquín, utilizar guantes y protección ocular, si fuese posible. Luego, localizar el lugar de la hemorragia y presionar con una gasa, tela o toalla limpia en la zona. Nunca presionar directamente sobre la herida. Para esto se debe usar la palma de la mano o las yemas de los dedos para hacer presión con firmeza.

¿Qué se debe hacer si la hemorragia no cede?
En este caso, agregar más gasa o tela absorbente, pero sin retirar la anterior, para así evitar agrandar la lesión y presionar con más firmeza. Es importante tener en cuenta que el hecho de estar perdiendo mucha sangre podría provocar en la víctima un estado de shock (los síntomas pueden ser: debilidad, mareos, desmayos; piel grisácea o pálida, fría y húmeda al tacto) En ocasiones, las personas en shock se encuentran inquietas, confusas o agitadas.
Si la hemorragia no se detiene y/o es muy abundante se debe llamar inmediatamente al número de emergencias, y comunicar si la víctima presenta traumatismos o se cree que pudo golpearse la cabeza, lesionarse el cuello o la columna vertebral.

Heridas sangrantes en la cara
Hemorragia bucal
En el caso de que el sangrado se encuentre en una zona visible como las mejillas, los labios o la lengua, presionar en la herida con una gasa o tela limpia aliviará inmediatamente el cuadro.
Si el sangrado ocurre en lugares de difícil acceso -como las zonas más profundas de la boca-, no debe realizarse presión. Colocar a la víctima de costado puede ayudar a que no se ahogue y evita que las vías aéreas se obstruyan. En caso de que la hemorragia no se detenga o la respiración no sea normal, hay que llamar inmediatamente a un servicio de emergencias. Mientras, revisar si la víctima registra signos de shock y estar atentos y preparados para realizar una reanimación cardiopulmonar (RCP).

Hemorragia nasal
Con tranquilidad, se le indica a la víctima que se siente e incline la cabeza levemente hacia adelante. No debe inclinar la cabeza hacia atrás en ningún caso. Con las yemas de los dedos, presionar ambas fosas nasales (nunca sobre el puente de la nariz) durante un instante para detener la hemorragia. No se debe aplicar hielo sobre la frente o la nariz. Si la hemorragia persiste por más de 15 minutos o la víctima presenta dificultades para respirar, llamar inmediatamente al servicio de emergencia.

Los rasguños o lastimaduras menores
Las hemorragias pequeñas son fácilmente controlables. Se debe lavar la herida, luego cubrirla con una gasa y presionar para detener la hemorragia. Las cremas antibióticas evitan infecciones y ayudan a la curación. Solo deben usarse en heridas o rasguños superficiales.

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